Anúnciese | Noticias Internas | Administrar mi Cuenta | Quienes Somos |
Medicos de Ecuador

ALEJO LASCANO BAHAMONDE

(Ecuador Manabí,Jipijapa.)

ALEJO LASCANO BAHAMONDE

6643 visitas   Imprimir
Calificación del visitante: (138 votos)

                    PRIMER MÉDICO DEL ECUADOR

RECTOR DE LA UNIVERSIDAD.- Nació en Jipijapa, Manabí, el 17 de Julio de 1.840. Hijo legítimo de José Francisco Lascano y de la Hoz, acaudalado comerciante exportador de sombreros de paja toquilla y Josefa Bahamonde Garcés, guayaquileños adinerados. Fue su padrino Manuel Galeció Ligero.

“Sus padres demostraron un gran interés por su educación. El Sr. Pedro Saona fue su primer preceptor en 1.846 y en Guayaquil tomó clases con José A. Remón C. y con Camilo Echanique Morán, pasó al Seminario que abandonó al ser amenazado con un castigo infamante, siguió al Colegio Nacional San Vicente del Guayas donde su rector Teodoro Maldonado Gonzalez le agració siempre con los primeros Premios.

El 56 viajó a Quito y logró el bachillerato en Filosofía. Entonces sus padres decidieron mandarlo a Francia. Partió el 1° de Febrero de 1.857 y entró a la Escuela de Medicina de París, considerada el primer centro científico del mundo, consagrándose al estudio con bondadoso carácter y alegres maneras con el profesor Geienau de Mussy. Poco después obtuvo por oposición el cargo de externo de la Clínica de Melatón y tuvo como maestro al gran médico Dujardin-Beaumetz que lo llevaba a todas las fiestas sociales, incluso a las de gran etiqueta, en la fastuosa corte del emperador Napoleón III. También fue apreciado por sus otros maestros entre los cuales se encontraba el célebre Juan Martín Charcot, fundador del Museo Anatomopatológico de la Salpetriere, quien curaba por hipnosis. Existe un retrato en que ambos aparecen juntos. Otros profesores suyos fueron el fisiólogo Claude Bemard, el microbiólogo Luis Pasteur y el químico Marcelino Berthelot. Al terminar el tercer año recibió una medalla de bronce. (1)

Después del internado en la Clínica Lauguier de París y cumpliendo los siete años de estudio reglamentarios, obtuvo el Doctorado en Medicina y Cirugía el 17 de Julio de 1.864 y su tesis mereció los más elogiosos comentarios del Profesor Jacoub, que en su obra clásica sobre Medicina la mencionó en el capítulo de los Medicamentos afrodisíacos.

Tenía 24 años de edad cuando regresó a su patria y como en Guayaquil todavía no existía una Facultad de Medicina, se incorporó a la de Quito el 18 de Julio de 1.866 y operó exitosamente a Juan Paredes, primo del rector de la Universidad central, Dr. Manuel Espinosa Nieva, de un tumor eréctil el hombro.

En Guayaquil fue nombrado miembro de la Sociedad Médica y poco después su presidente, todas sus operaciones eran nuevas y “pronto le acarició el aura popular, el prestigio y la fama conquistados por su saber y demostrados en su ejercicio profesional”. En 1.867 fundó y organizó la Facultad de Medicina del Guayas y hasta llegó a cubrir de su peculio el no pequeño déficit porque el gobierno solo entregaba ciento veinte pesos anuales para todos los gastos. Aparte, sustentaba las cátedras de Patología Externa y Medicina Operatoria sin cobrar sueldo.

Era tan grande su clientela, numerosísima, confiada y esperanzada, que se convirtió en el primer médico de la ciudad, por eso en 1.869 García Moreno lo nombró Médico Vitalicio del Hospital Civil de Guayaquil.

(1)Convidado una vez por su profesor Melatón a un banquete, donde también asistían los principales jefes del ejército francés con su respectivo Estado Mayor, dijo aquel, dirigiéndose a sus discípulos más distinguidos, entre los cuales estaban los Dres. Laroche, Dujardin–Beaumetz, Harge, Damasquino y Lascano, que era el más joven y estaba por doctorarse. “Los espero mañana en traje de etiqueta, y añadió, enseguida: necesario es que yo también me presente con mi Estado Mayor”.

Lascano dio gran impulso a esa institución y con el apoyo pecuniario de Jesús Pereira de Galecio, esposa de su padrino Manuel Galecio Ligero, estableció una Sala de Maternidad y dotó de medicinas la botica. El edificio era bastante amplio y disponía de una Sala de Cirugía. Allí desarrollaba sus clases prácticas de Cirugía operatoria y Ginecología, siendo el primer médico en nuestra Patria en utilizar los célebres Forcets Pagot.

Entre 1.872 y el 73 presidió la Sociedad Médico Quirúrgica del Guayas. El 77 fue designado primer Decano de la Facultad de Medicina que se acababa, de crear, abrió los cursos el 15 de Octubre y dictó clases de Patología Externa. Un año después ascendió a Vicerrector de la Junta Universitaria.

Vivía con sus hermanas solteras en el segundo piso de la casa de Carmen Aspiazu de Pérez, quien habitaba en el primer piso y fue su entrañable y queridísima amiga y vecina por muchos años, esquina de la Plaza de San Francisco. En 1.887 desempeñó interinamente el Consulado de España en Guayaquil por su parentesco con los Madinyá Lascano.

En 1.889 amplió la Sala de Maternidad incrementando el material quirúrgico con un legado de su padrino Manuel Galecio Ligero, quien le dejó muchos encargos confidenciales con la prohibición de que jamás sus parientes le exigieran cuentas o de razón de ellos.

En 1.893 fue elevado a la dignidad de Rector de la Junta Universidad y encontró que no habían muebles, ni siquiera focos y funcionaba en un edificio arrendado. Entonces se dedicó a buscar la manera de dotarla de un edificio propio, mejor de construirlo y obtuvo del gobierno del Presidente Luis Cordero la suma de doce mil sucres, que unidos a los que puso de su propio peculio en rasgo generoso y ejemplar, sirvió para ejecutar la construcción, que diariamente visitaba y que concluyó recién cinco años después a un costo de casi sesenta mil sucres.
En 1.895 estableció la Facultad de Farmacia y pidió que los profesores fueren elegidos por concursos. Al triunfo de la revolución liberal, Alfaro le hizo padrino de bautizo de su hijo Colón Eloy, de seis años de edad, a quien había curado de una violentísima enfermedad infantil. Electo Senador por Manabí y Esmeraldas, no concurrió al Congreso pues era un médico ocupadísimo y soltero, por no haber tenido tiempo ni para casarse, ya que comenzaba a las cinco de la mañana la atención de sus pacientes y así continuaba sin descanso hasta bien avanzadas las horas de la noche.

Los inviernos solía viajar a la quinta “Talía” de propiedad de su tía Cruz Bahamonde en Jipijapa, donde estableció un consultorio gratuito para el pueblo, que le visitaba con absoluta confianza dada su proverbial amabilidad y modestia.

Era un conocedor profundo en terapéutica, química, biología y farmacología, así como también en botánica, acostumbrando a salir al campo a herborizar.

En 1.896 donó un lote de libros a la Biblioteca de la recién fundada Asociación Escuela de Medicina y sus alumnos lo eligieron Presidente honorario.

Entre 1.897 y 1.901 ejerció nuevamente el rectorado de la Universidad de Guayaquil con singulares muestras de ahínco y dedicación, aunque ya no tenía la salud ni robustez de otros tiempos, pues la había gastado en el servicio profesional.

En 1.898 concluyó el edificio nuevo de la Universidad. Ese año salió electo Diputado por Manabí y Esmeraldas. Poco después desmejoró notablemente su salud a causa de un cáncer lento al estómago que le mantuvo dasahuciado. La Municipalidad quizo honrarle en vida y dio su nombre a la prolongación de la calle Mendiburo, desde Boyacá hasta el oeste de la ciudad.

En 1.901 le llevó el viático el Canónigo Pedro Pablo Carbó. “Saliendo de la Catedral con numeroso y selecto acompañamiento, a más de los alumnos de la Facultad de Artes y Oficio que asistieron en formación y cerraba la marcha la banda de música de la Artillería Sucre” que tocaba piezas fúnebres; sin embargo, logró sobrevivir al trance hasta el sábado 3 de diciembre de 1.904 que entró en agonía a las siete de la noche y falleció a las nueve, tras largos y crueles padecimientos, de solo 64 años de edad.

Su cortejo congregó a autoridades, amigos, colegas y discípulos y en el camposanto tomaron la palabra los Dres. Teófilo N. Fuentes y el estudiante Alberto Hidalgo Gamarra, sus restos reposan en un suntuoso Mausoleo en el Cementerio General de Guayaquil.

“Formó y modeló a varias generaciones de médicos, cirujanos y hombres de bien, conformando sus mentes y espíritus dentro del apostolado de la profesión”.

Fue muy popular, cuando iba por las calles regañaba al artesano que estaba haciendo una obra defectuosa, sugería métodos para facilitar o corregir el trabajo, tuteaba a todo el mundo y ordenaba con autoridad discrecional. Tenía la facultad asombrosa de adaptar su lenguaje al de la persona con quien trataba: técnico y docto con el sabio, decidor y locuaz con el purista y sencillo, claro y conciso con el rústico.


ALEJO LASCANO BAHAMONDE

Ciudad:Jipijapa
Provincia:Manabí
Pais:Ecuador
Contáctenos:Envienos un mensaje aqui